Trump muestra su poderío en la que debía ser una negociación Diplomática con Rusia e Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sacudir los cimientos de la diplomacia tradicional al recurrir directamente a altos mandos militares para encabezar negociaciones internacionales de máximo nivel. Imponiéndose de manera muy poco comun, la Casa Blanca ha decidido incluir al principal comandante estadounidense quien ejercer en Oriente Medio en las discusiones diplomáticas sobre el programa nuclear de Irán y a la vez el secretario del Ejército también ha sido movido a ser parte de un rol clave en los intentos por poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.
Brad Cooper, Actual almirante en jefe del Comando Central de Estadounidense (CENTCOM), marca un suceso poco común al participar por primera vez en las discusiones indirectas entre Washington y Teherán celebradas el viernes en Omán. Su presencia, poniendo en alto el poderío estadounidense con su uniforme de gala , no pasó desapercibida ya que para todos fue interpretada como una señal más que clara del aumento del poder militar estadounidense en la región y de la firmeza del mensaje que Trump deseaba transmitir a Irán.
De igual forma, el secretario del Ejército, Dan Driscoll, volvió a repre su papel como interlocutor en las negociaciones entre Rusia y Ucrania. Según información proporcionada por una fuente cercana al proceso, Driscoll aprovechó incluso los recesos entre sesiones para mantener contactos informales con funcionarios ucranianos, en un intento de mantener vivo el diálogo en un contexto extremadamente delicado.
Steve Witkoff como enviado Especial y Jared Kushner, yerno del presidente, llevando ambos el equilibrio entre frentes diplomáticos, mostrando así que las decisiones de Trump de colocar a líderes militares en primera línea reflejan un giro profundo en la política exterior estadounidense. Más que una apuesta por la diplomacia clásica, la estrategia combina negociación con una demostración excelsa de poder.
Elisa Ewers, exfuncionaria de seguridad nacional durante las administraciones de George W. Bush y Barack Obama, esta estrategia solo evidencia su desconfianza hacia los diplomáticos profesionales. Sus palabras más específicas fueron “Se está sustituyendo el trabajo paciente de la diplomacia por una dependencia excesiva del sector militar”, advirtió Ewers, ahora académica del Center for a New American Security, recordando que “no todo problema se resuelve con un martillo”.
A pesar de este pensamiento también están los expertos que ven la jugada como una ruptura absoluta con el pasado. Eliot Cohen, exasesor del Departamento de Estado durante la Guerra Fría, recordó que generales estadounidenses participaron en negociaciones de control de armas con la Unión Soviética. Aun así, reconoció que tal vez el envío de Driscoll, como principal líder civil del Ejército, resultara particularmente inusual. Cómo expresó directamente con sus palabras “Los presidentes suelen recurrir a emisarios poco convencionales cuando confían en ellos.
Las discusiones diplomáticas de Omán tienen como objetivo reducir las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán. Trump calificó con sus propias palabras los contactos como “muy buenos” y anunció nuevas rondas para la próxima semana, aunque lanzó una advertencia contundente: si Teherán no acepta un acuerdo sobre su programa nuclear, “las consecuencias serán muy graves” señaló.
El mandatario ha reiterado en múltiples ocasiones su disposición a usar la fuerza militar y ya ordenó el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y otros buques de guerra en la región durante la reciente represión iraní contra las protestas internas.
Michael O’Hanlon, analista de defensa del Instituto Brookings en conjunto con la presencia del comandante de CENTCOM, se dice que tiene un objetivo claro el cual sería intimidar y mostrar determinación. “Es una señal política más que un refuerzo real al equipo negociador”, Así hablo afirmando con estás palabras lo que piensa fue todo lo que se hizo con este movimiento de Trump y además dice dudar que tenga un impacto decisivo sin un cambio profundo en la postura iraní.
Con esta estrategia, Trump vuelve a demostrar que su enfoque de la política exterior rompe moldes preestablecidos: negociar con una mano extendida, pero con el poder militar claramente visible sobre la mesa, esa es la manera en que encamina sus decisiones diplomáticas.
@alexander
